martes, junio 06, 2006

Democracia como elemento de Statu Quo

¿Qué pasa cuando la "democracia" se convierte en un elemento del statu quo? ¿Cuando se vuelve una especie de adormecedor del desarrollo de mejoras en la sociedad? ¿Cuando la democracia se convierte en la droga alienante y el voto en el opio social?
Muchas veces se ha hablado de una apatía social, de una despolitización de la sociedad, pero simultáneamente la "sociedad”, que en realidad podríamos llamar la Sociedad Civil, parece tender a reclamar y manifestar un descontento generalizado ante el "sistema" en determinadas ocasiones.
Todos están descontentos y quieren cambios radicales, pero cual polizontes, sólo cuando no es costoso manifestarlo. Cuando es costoso manifestarse descontento, se dice ser de centro, progresista (supongo que ya han visto mis críticas al concepto (¿Qué significa ser progresista?), renovado, o humanista cristiano, conciliador en términos generales. No quedan mal con nadie.
No todo es conciliable, sobre todo cuando determinadas situaciones ya se hacen insoportables en un contexto social determinado, es lo que pasa hoy. Se ha abierto una puerta para el cambio social.
La desigualdad social es un hecho tangible, que crece y no disminuye, que se expande. El chorreo económico que proclaman los defensores del mercado no ha logrado revertirla, muchos menos la democracia y los gobiernos de conciliación de centro ¿izquierda?
Se supone que el modelo o sistema democrático, permite la expresión de las mayorías, pero también, según algunos, debería tender a proteger y manifestar la opinión de las minorías.
Pero ahí hay una contradicción no saldada, porque se tiende a dos opciones: O se escucha a las mayorías o la mayoría, o se atomiza la sociedad escuchando y considerando los intereses de todas las minorías que conforman en distintos sustratos diversas mayorías. Ambas opciones tienden a mantener el statu quo. La negociación se hace eterna, en pro del llamado consenso...la negociación fútil.
El consenso es bueno, pero sólo cuando permite elaborar políticas –por parte del Estado- de largo y corto plazo que propicien cambios sustanciales en la sociedad, y más aún cuando incide en configurar un proyecto histórico, político, económico y social trascendente, en el sentido de su permanencia en el tiempo, sin que esto sea signo de sedimentación.
Hoy se produce un fenómeno dual, el modelo económico, social y político, generando durante la dictadura ha trascendido pero simultáneamente se ha sedimentado, sedimentando a determinadas elites, tanto políticas como económicas que retroalimentan el sistema y propician el fortalecimiento del Statu Quo.

martes, mayo 30, 2006

El movimiento estudiantil secundario

La movilización de los estudiantes secundarios, originada a principios de mayo y que ha puesto en jaque al gobierno, y que parece irse expandiendo, nos ofrece un buen campo de análisis.
En primer lugar, y basándonos en el modelo de input y output de David Easton, podemos ver que el movimiento estudiantil es el reflejo de una falla en las vías que tiene el Gobierno y el Estado, para resolver y responder a ciertas demandas.
Por esto, sus demandas -primero de orden superficial y ahora estructural-, no fueron consideradas por las autoridades, lo que obviamente no generó decisiones políticas acordes. No hubo entonces retroalimentación -feedback- entre las demandas y las respuestas.
Las demandas son la materia que energiza y moviliza al sistema político, pueden ser externas o internas a nivel nacional y específicas o genéricas.
En el caso de los secundarios, éstas comenzaron siendo específicas -pase escolar y PSU gratis- y se han ido ampliando profundizando dichas demandas -Reforma de la Loce o cambio de ella-.
Los output del gobierno fueron indecisos, poco concretos, e incluso desfavorables. Parecía que esperaban que los secundarios depusieran las tomas por aburrimiento. Obviamente no fue así. Es decir, el Gobierno no manifestó una voluntad política para responder a las demandas estudiantiles.
Hasta aquí nada nuevo. El tema que interesa son los apoyos, y como el movimiento los ha ido generando, progresivamente. Estos han sido conductuales -la suma de universitarios- y de opinión -colegios profesionales, trabajadores-.
La creciente adhesión de otras fuerzas al movimiento, que por suerte, aún no lo intervienen con sus propias demandas, ha hecho que el Gobierno pierda fuerza para imponer su postura en la negociación. Pero más importante aún, ha demostrado, que el conflicto no es sólo con el Gobierno, sino que la crítica más profunda y fuerte apunta hacia el sistema educacional, y porque no decirlo, al sistema económico y político, tan fuertemente relacionados con la Educación.
Y me pregunto, ¿el movimiento estudiantil dará paso a más movilizaciones de otros sectores, una eventual crisis multisectorial?

jueves, mayo 18, 2006

Hospital, no es hospitalario en el sistema público

El Hospital surgió hace varios siglos atrás, esencialmente como aquel lugar, donde los desamparados y los ancianos, en su mayoría enfermos, serían acogidos, atendidos y cuidados.
De ser una sola sala, donde se colocaba a todos los enfermos, se ha convertido en un complejo sistema institucional, organizado, y con instalaciones permanentes, que ofrece gran variedad de servicios médicos. Por lo menos eso es en el ideal.
Pero ¿Es realmente hospitalario el Hospital cuando los pacientes deben esperar doce horas para ser atendidos, o días para ver si acceden a una cama o peor aún, ser atendidos en los pasillos del mismo?
En esos casos, la respuesta es no. El Hospital muchas veces ha dejado de ser hospitalario, por un tema de recursos, pero también de voluntad, de los que trabajan en ellos y del gobierno y el Estado en general.
Esto, plantea una contradicción, pues "los niveles de salud en el mundo son los mejores de la historia, pero al mismo tiempo el sentir colectivo y también el de las personas es el de sentirse peor en materia de salud" (Jorge Jiménez de la Jara, en Changes in the environment of medical practice).
Según datos del año 2003, del Departamento de inversiones y red asistencial del Minsal, en Chile existían alrededor de 15.000 médicos y 60.000 profesionales de apoyo y administrativos.
Pero, la atención en el sistema público no siempre es la más óptima, como lo demostró el año pasado la situación vivida por el Hospital San José, que colapsó en sus sistema de atención de urgencia, por lo que muchos pacientes debieron esperar hasta doce horas y muchos quedaron internados en los pasillos. Es decir, lo planteado no es teoría, es realidad. El médico jefe de ese entonces renunció y declaró: "no hay condiciones físicas ni humanas para seguir atendiendo a los enfermos de urgencia".
A lo que se apunta siempre, es a los problemas de gestión y de recursos, que son sin duda claves. Ahora se ha hecho más claro que también hay un problema relacionado con un déficit de acceso, de cobertura de prestaciones de calidad, en el ámbito público y privado.
Pero también el problema radica en un factor clave, la voluntad. Si consideramos que en 1999 el 66,5 % de las horas médicas se hacían fuera del Sistema Público de Salud, para cubrir sólo a 1/3 de la población, vemos que los médicos también han olvidado su juramento de Hipócrates. ¿Realmente se atiende por servir o para ganar dinero solamente?
Muchas veces, en casos de negligencia o fallas en la atención, con resultados lamentables, hemos escuchado que los médicos estaban en la colación o viendo TV, o argumentaron que su turno ya había terminado, por lo que no cumplieron con su deber médico. Obviamente, esto no se aplica a todos, pero algunas manzanas podridas hacen que todo el cajón se vea sucio. (Tratare el tema de los médicos en otro artículo).

viernes, mayo 12, 2006

A propósito de la últimas protestas

Debemos entender que la acción colectiva no es inmanente, ni espontánea en el tiempo y espacio, sino que es articulada, dirigida, focalizada y organizada por grupos, que como tales, tienen intereses y objetivos específicos con respecto a obtener bienes colectivos, entendidos como aquellas ganancias que son repartidas entre todos o casi todos los miembros de una colectividad dada, y que son resultado de una movilización específica.
Sin embargo, también se debe considerar que ese interés colectivo, aparentemente surgido de los grupos, es el resultado de la conjunción de diversos intereses particulares, que operan a favor o en contra de la colectividad, sus intereses y cohesión grupal.
Todos los grupos funcionan en base a la generación de incentivos selectivos –positivos y negativos - que fomentan la participación individual en proyectos colectivos.
Sin embargo, y por lo anterior, la mayoría de los actores individuales, siempre aguardan que otros inicien tareas o labores de orden colectivo, esperando obtener beneficios al menor costo posible o sin la necesidad de actuar, lo que llamamos el paradigma del Free Rider o efecto polizón.
Esas lógicas de acción no siempre responden a tendencias esencialmente racionales e individuales, como sí puede darse en grupos comparativamente pequeños, donde los costos y beneficios de la participación son fáciles de dilucidar, en concordancia con la fácil identificación de los bienes colectivos a los que se pretende acceder.
Entonces, nos preguntamos, a propósito de las últimas protestas, ¿hasta qué punto los actores de esos hechos son capaces de dilucidar el carácter de los bienes colectivos que se buscan obtener y por qué actúan en situaciones donde tanto los incentivos como los bienes no son del todo medibles?

martes, mayo 02, 2006

Energía mal gastada, la lógica del lumpenproletario

1 de mayo, día del trabajador. La mañana comienza tranquila, las manifestaciones son pacíficas. De pronto, los disturbios, la destrucción sin control, sin sentido, comienza a hacerse presente la energía mal gastada del lumpenproletario.
¿Por qué energía mal gastada? Porque la mayoría de los que actúa ahí opera individualmente en el diario vivir, no pertenece a organizaciones, tampoco pretende formarlas, si pertenece a alguna es un miembro que poco aporta, o éstas son organizaciones que contradictoriamente proclaman la no existencia de organizaciones.
No hay aquí un grupo organizado con un objetivo claro, sino que una masa de ovejas furiosas, pero que no saben por qué. Porque, después, quizás muchos llegaron a sus casas preguntando a sus mamás que había de almuerzo. Y ¿Cuáles eran las reivindicaciones?
Por esto, la única forma de canalizar su escaso y bajo aporte y conocimiento, es a través de acciones violentas, que no tienen una articulación clara ni un objetivo definido, es decir, son muy básicas, y por lo tanto vandálicas. Lo que se ve es la acción del lumpen escondido en la masa, ese mismo que muchos fin de semanas se esconde tras las barras de fútbol.
No es el pueblo trabajador, porque éste trabajó o salió de paseo con sus familias. Lo que vimos actuando era un lumpen originado a partir de una mezcla de tribus, ya sea proletario o no, que contradictoriamente, en el diario vivir se proclaman rivales.
Lo peor de esto, es que vemos mezclados y juntos en la destrucción sin sentido, a grupos anárquicos, neonazis, punkies, hip-hoperos, y toda la fauna juvenil actual, que pulula en la sociedad, demostrando no sólo el sin sentido de sus acciones, sino también de lo que piensan.
Se declaran anárquicos, pero no saben que implica eso, ni conocen a Bakunin, ni Nechaiev. Se declaran revolucionarios, pero no saben nada sobre la revolución, ni la historia, ni nada. Se declaran marxistas, pero no han leído a Marx, ni a Engel, ni a Trostky, ni a Lenin, ni a Gramsci. Se declaran nacional-socialistas, pero no saben bien de historia de su país, ni nada. Todos se declaran libertarios, pero lo que logran es mayor represión, sin lograr los postulados anarquistas.
Así es el lumpen, que no tiene conciencia de clase, ni tiene la preparación ideológica ni política para actuar. Porque me pregunto ¿Hicieron caer al gobierno? ¿Cambiaron el modelo económico y político? No, no lograron nada, sólo que -lamentablemente- las posibles reivindicaciones que algunos de ellos, que quizás balbucean, no sean consideradas. Peor aún, a los ojos de muchos ciudadanos, todos los que estaban en la marcha del 1 de mayo, serán considerados lumpen.
Más aún, el sin sentido de sus acciones, rápidamente toma un sentido delictual, aprovechador, roban y saquean, robaron cuadernos, ¿para estudiar? No lo creo.
Una masa de irracionales ¿Conocerán sus derechos y deberes? No lo creo. Una masa de irracionales, actuando todos como polizontes, sin saber por qué atacan esto o lo otro. Luego la masa se separa, y se van a sus casas a seguir sus vidas alienadas, sin pensar, sin planificar. Perros de Pavlov, condicionados.
Obviamente, estos no son los miembros aptos para llevar a cabo una revolución, al contrario, son los que debe controlar con fuerza una vanguardia revolucionaria.

viernes, abril 21, 2006

Xenofobia judía

"La memoria del Holocausto se ha convertido en una religión sustituta de los judíos secularizados en el mundo occidental" (Manfred Henningsen, Totalitarismo y religión política, sobre los regímenes de terror moderno).
La mistificación del Holocausto judío como parte de la identidad judía, ha dado paso a un fenómeno nuevo, la xenofobia judía.
Tal como explica Henningsen, "La referencia de identidad simbólica al Holocausto es tan fuerte y tan intensa entre los más de 250 mil hijos de sobrevivientes de esa masacre, que para muchos de ellos la relación con la Alemania contemporánea está marcada por el eslogan Never Again".
La esencialización discursiva del Holocausto judío, ha hecho que éstos -los judíos y sobre todo los israelitas- consideren como incomparable lo que les ocurrió a ellos como pueblo, y a la vez como legítimo cualquier acto que consideren para evitar algo similar.
Según esta percepción, se sienten con el derecho de aplicar la violencia y la fuerza desmedida sobre otros -los palestinos- porque lo que les pasó a ellos no tiene comparación histórica, en términos cuantitativos y cualitativos.
Es decir, el Holocausto, ya no es visto como algo que se debe evitar universalmente, en pro de toda la humanidad, sino que es concebido como de exclusividad de los judíos, y no de otros pueblos como el palestino, afgano o iraquí.
Por esto, errónea y sectariamente, ante el conflicto palestino-israelí y ante todos los conflictos de Medio Oriente, en los medios se da prioridad y más valor a las víctimas occidentales y cristiano-católicas de la violencia actual, y simultáneamente se menosprecia a las víctimas islámicas, orientales, árabes, palestinas de la misma, calificándolas con el constante peyorativo de terroristas e insurgentes.
Los palestinos son combatientes, están en una guerra que ninguna potencia se ha encargado de terminar.
Las víctimas de la guerra son palestinas e israelíes. El Holocausto está matando a dos pueblos. El Holocausto también está ocurriendo en Irak y quizás nunca nadie diga Never Again.

lunes, abril 17, 2006

Dominación simbólica

¿Es el consenso social, político y económico, establecido conscientemente por los ciudadanos?El consenso en la sociedad es esencialmente una construcción discursiva, mediante la cual se sedimenta y naturaliza una determinada estructura social.
A través de los denominados conceptual blinders -conceptos que favorecen ciertos ordenes sociales, que los hacen dominantes- se naturalizan y sedimentan prácticas y estructuras sociales que favorecen el ejercicio del poder de una clase sobre otra, de un grupo sobre otro, sin conflicto.
El discurso articula un determinado poder, estableciendo una única noción de lo que debe ser el sujeto social en su totalidad.
A través de la hegemonía como liderazgo político, económico e intelectual, se establece un determinado orden de dominación.
A través del ejercicio del poder se establece una significación en un sistema de diferencias, que articula y fija un determinado significado que favorece y protege el ejercicio del poder, de quienes lo detentan.
Por ejemplo, los conceptos de Estabilidad Institucional, Funcionalidad Institucional, Estabilidad del Mercado o Estabilidad Macroeconómica, además de los de ciudadano responsable, consumidor consciente, tienen relación con este tipo de dominación de orden simbólico.
Esto, porque debemos tener claro que las estructuras sociales no existen independientemente de las actividades y prácticas sociales que las mismas estructuran y rutinizan.
La desigualdad social se naturaliza mediante el desarrollo de un aparato discursivo que plantea como únicos y reales, la presencia del mercado por sobre la política, lo que se traduce en concebir al sujeto social, ya no como un animal de la polis sino que como un consumidor del mall, por ejemplo.
A través del discurso, que se despliega en todas las instancias sociales, se establece el gobierno de los sujetos (Foucault) que los constituye como tales, "normalizados" y "socializados". Así, se promueven clases específicas de relaciones de poder. Esto, porque el discurso es esencialmente constitutivo de la realidad y no reflejo de ésta.
La pregunta es ¿Qué realidad es la que queremos?

jueves, abril 06, 2006

La Despolitización, segunda parte

La necesidad de plantear nuevos objetivos y visiones para el futuro
La forma en que la política se ve carcomida, se manifiesta en la forma en que los grupos y sectores que tradicional e históricamente defendían principios básicos como el rol del Estado, la equidad y responsabilidad social -y que trataron de unir dialécticamente el socialismo y la democracia - para cumplirlos, hoy los han dejado de lado, confundiendo el concepto de democracia con el de Neoliberalismo.
Se hace necesario refundar y rearticular una visión comprometida con proyectos históricos políticos y sociales amplios, extendiendo la base social en la toma de decisiones, y lo que es esencial, con una visión utópica del futuro, sin malentender lo utópico en el sentido de lo imposible, sino más bien como un sueño y un horizonte por el cual luchar. Se deben replantear las vías de acción que hagan posible un cambio radical en las estructuras del sistema social, político y económico desigual.
La crisis de la denominada social democracia y el Estado Benefactor en Europa es una reflejo de la disminución de los conceptos sociales y democráticos en los sistemas políticos actuales, tal como ocurre en Francia y peor aún, expresa la grave relación que existe entre democracia, inercia histórica y despolitización, reflejada en negociaciones sin fin y decisiones negociadas al máximo sin resultados eficientes y eficaces.La acción renovadora de un nuevo proyecto político debe llevar al máximo las capacidades de acción política, sea cual sea el escenario que se desarrolle. Sólo así, no caeremos en el juego anquilosado de la política actual chilena, caracterizada por una inercia ideológica, de voluntad y acción que genera mayor despolitización, menor avance y enajenación social.

domingo, abril 02, 2006

¿A Mayor desarrollo mayor delincuencia?

Cuando escuché esta afirmación en las noticias quede algo extrañado. "A mayor desarrollo mayor delincuencia". Inmediatamente vino a mi mente la idea de paí­ses pertenecientes a la elite del desarrollo, como Suecia, Suiza y otros de nombres simples. Los cuales son desarrollados, pero no estoy seguro que tengan altos índices de delincuencia. Pero rápidamente, recordé al país de Ronald Mc Donald (¿o Donald? da lo mismo), que con su altos niveles de desigualdad, no sólo en términos monetarios, sino que también raciales- algo ratificado en las imágenes generadas por Katrina-sí tienen altos índices de criminalidad.
Entonces, el tema es ¿A mayor desarrollo mayor delincuencia, o a mayor desigualdad económica-social-cultural mayor delincuencia?
Parece que la noción de quienes hacen estas afirmaciones omiten lo que menciono, la desigualdad social.
Alguien dijo por ahí­ un día agitado, "del país de la desigualdades al de las odiosidades" más por preocupación al desarrollo del instinto revolucionario que por la inmoralidad de tal desigualdad. En un país como Chile, donde se supone se está creciendo a tasas no despreciables, el tema de la mejor distribución del ingreso,y ya no hablemos de igualdad, para entrar en cosas concretas, es un tema de discusión académica, no de política estatal, ni de ninguna í­ndole.
Es más, no se tiene una noción clara de lo que esa desigualdad genera, por eso se llega a ese tipo de afirmaciones, A mayor desarrollo mayor delincuencia...

sábado, marzo 25, 2006

Dos visiones del Estado natural, entre Hobbes y Rousseau

¿Cómo era el ser humano antes de que existieran las estructuras que conforman la autoridad y las normas? Más bien, ¿Cómo era el ser humano en su estado de naturaleza absoluto?
Dos filósofos contractualistas, del Estado, como Thomas Hobbes y Jean-Jacques Rousseau plantean visiones disímiles con respecto al estado previo en que se desarrollaban los seres humanos antes de establecer sus sociedades bajo preceptos contractuales, es decir estableciendo normas y una autoridad común. Ambos se preguntan cómo sería la situación del ser humano si no existiera la autoridad y las normas –estado natural- y elaboran dos visiones que en principio se diferencian, pero que convergen finalmente.
Veamos que plantea cada uno, para posteriormente, hacer un breve análisis:
- Hobbes planteó que el estado de naturaleza era una amenaza para el ser humano, una fase de guerra de todos contra todos, donde nada está prohibido y todos tienen derecho a todo. Esta afirmación la construye a partir de una hipótesis lógica que considera el cómo somos y actuamos.
En el estado natural hobbesiano, nada es justo o injusto, por lo tanto, hay una constante disposición al uso de la fuerza, y por lo tanto, a la guerra, que según Hobbes se origina por la competencia, la desconfianza y la gloria.
El contrato social que da origen al Leviatán, se origina a partir de la razón y de tres pasiones –el temor a la muerte, la apetencia de bienes para una buena vida y la esperanza de obtener esos bienes por medio del trabajo- y se fundamenta en la necesidad de paz (1º ley de Hobbes) para satisfacer dichas pasiones. A partir de la primera ley, surge la segunda, que plantea renunciar al derecho a todo y ratifica el surgimiento de un contrato social que establezca normas y una autoridad determinada.
- Rousseau por otro lado, planteaba que el Estado, el contrato, eventualmente surgido a partir de la 2º ley de Hobbes estaba mal hecho, porque éste había quitado la libertad de los hombres, porque los hombres deben ser igualmente libres.
Es decir, en el estado natural los hombres eran libres y absolutamente iguales en cuanto al derecho a todo. La diferencia con Hobbes, es que Rousseau considera que en este estado, los seres humanos convivían en forma armónica, accedían a todo y eran libres.
Para recuperar la libertad perdida, que existía en el estado de naturaleza, plantea la enajenación total de todos los derechos para hacer iguales a todos.
La nueva libertad consistiría en obedecer todas las leyes y soportar el yugo de la felicidad.
Sin embargo, quienes estén contra la voluntad general, deben ser obligados a ser libres, pues al igual que Hobbes, Rousseau considera que la voluntad general no es de todo el pueblo en su totalidad.

El dilema entonces es ¿Cuál era la verdadera situación durante el estado de naturaleza previo al contrato?
Si hacemos un ejercicio de abstracción, podríamos decir que el contrato en sí genera un estado de guerra constante entre los seres humanos, no sólo al establecer un nuevo carácter de la propiedad, sino también al delimitar el acceso a determinados bienes naturalmente comunes, estableciendo determinadas distinciones y nociones de igualdad y libertad que son en realidad desiguales.
Por otro lado, el ideal de soberanía del pueblo que supuestamente se establecería a través del contrato, en realidad contribuye a la concentración del poder y al fin de la libertad. Contradictoriamente, la igualdad ante la ley y establecida por el contrato va quedando definida más por el control de la propiedad que rige en el contrato, que por la igualdad en sí de los contratantes.
La libertad se ve coartada, pues los individuos se ven obligados a ser libres dentro de los parámetros que establece el nuevo contrato
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