viernes, septiembre 28, 2007

Trabajo, la mejor prevención del delito

El anuncio de las políticas anti-delincuencia se han centrado mayoritariamente en acciones posteriores a la comisión de un delito, y poco a prevenir éstos, aún cuando se sabe que el trabajo carcelario es una variable importante en cuanto a la disminución de la delincuencia.
En este sentido, la problemática referida al tiempo-hombre que se desperdicia con los reclusos en las cárceles es creciente, si consideramos que en 1990 había 22.500 reclusos en todo el país, en el año 2000 su número se elevó a 34.000, lo que significa un crecimiento del 51%.
El deterioro de la infraestructura carcelaria ha generado problemas de sobrepoblación, aglomeraciones y malas condiciones para los reclusos, a pesar de los recursos invertidos en cárceles concesionadas.
En la mayoría de los casos, quienes se encuentran cumpliendo condenas o están recluidos en las cárceles, están desperdiciando su capacidad productiva, y esa inactividad, caracterizada por el hacinamiento, en la mayoría de los casos reduce las posibilidades de reinserción social, y produce la sensación -que es bastante cierta- de que existe un usufructo injustificado del aparato estatal, por parte del mismo delincuente.
Para muchos, la población penal es mano de obra potencial inutilizada, improductiva y mantenida por el Estado mediante altos costos que podrían ser aprovechados con otros fines sociales a corto y largo plazo.
Se hace necesario entonces investigar y buscar formas de aprovechar esa potencialidad laboral en pro del bien común y en ayudar a otros grupos menos favorecidos, como los niños en riesgo social.
Si consideramos que la capacidad del sistema penitenciario chileno está diseñada para recibir a 21 mil internos y que en la práctica alberga a 34 mil, “Esa situación de hacinamiento y la falta de una política clara en materia carcelaria son factores que en gran medida explican situaciones tales como el alto nivel de reincidencia, que supera el 50%”, señalan Folch y Guzmán.

Por lo tanto, ofrecer alternativas y políticas que planteen formas de trabajo carcelario supervisado, que fomente el aprovechamiento de la población penal en actividades productivas, tanto internas como externas a la cárcel misma es imprescindible en estos momentos.
Se hace imperioso renovar la infraestructura carcelaria penitenciaria, no sólo para el control de la población penal sino también, y más importante aún, para propiciar el desarrollo de talleres laborales que fomenten el trabajo carcelario a nivel general.
Éste debe ser visto no como un castigo, sino como un beneficio, tanto para el recluso, como para su familias y la sociedad en general.
Eso, según Folch y Guzmán, exige “la modificación del actual Reglamento Penitenciario, para establecer un marco legal único e integrador, que regule la relación entre las empresas y Gendarmería, por una parte, y entre ésta y los reclusos, por otra”.
El tema del Trabajo Carcelario, y la utilización de la población penal como mano de obra, en muchos casos a concesión, requiere considerar:

1- Las posibilidades de constituirlo como un “pago” a la sociedad, en lo relativo al costo mismo que implica la mantención de la población penal y no en el sentido mismo de la pena.
Es decir, el trabajo debe ser visto como un beneficio tanto para el recluso como para la sociedad en su totalidad, y la estadía en la cárcel, si bien es forzada, debe ser retribuida por los gastos que esto mismo implica.
2- Determinar la viabilidad de conformar el Trabajo Carcelario como un sistema cuyo objetivo es la obtención de recursos que serán destinados a niños con riesgo social y para las familias de los reclusos, bajo asesorías por parte del Estado.

¿Cuán viable es un Política Pública que considera la utilización de la masa penal como mano de obra a concesión a empresas, mediante la racionalización del uso de la cárcel tanto para procesados como para condenados?

jueves, septiembre 20, 2007

Pacto Social ¿Sin lo social?

Durante la misa del Tedeum, realizada el martes 18 de septiembre, la Iglesia Católica -siguiendo la línea de los dichos del obispo Goic- recalcó la necesidad de establecer un nuevo Pacto Social, con el propósito de conciliar el crecimiento económico y la equidad.
La centralidad del llamado radicaba en los últimos hechos de violencia acaecidos durante el pasado 11 de septiembre, que alcanzaron su tope máximo con la muerte de un carabinero -situación que no ocurría desde 1987-.
Sin embargo, aunque no explícitamente, el arzobispo estableció una relación -no causal- entre la violencia desatada y la desigualdad económica existente. Implícitamente, abordó la idea de frustración relativa de Ted Gurr, cuya dimensión subjetiva es clave en la percepción de cierta realidad. Aumentan las expectativas, pero la adquisición de bienes se mantiene, lo que según Gurr ocurre en sociedades en fases de cambio.
Chile, en este sentido, parece estar entrando en una nueva y profunda fase de cambios, donde los ejes centrales serán la equidad económica y el cumplimiento de las expectativas democráticas. Es decir, la gente quiere más bienes, pero también más participación y ojalá más tiempo libre, en definitiva, más calidad de vida. En este sentido, muchos casos, las personas se sienten profundamente frustradas, y engañada por el sistema en general.
Por lo tanto, la idea de responder a esa decepción, se engloba en el establecer un Nuevo Pacto Social, que no es otra cosa que un nuevo acuerdo político y económico entre las partes constituyentes del sistema, los actores que operan en éste, en cuanto a su rol e importancia en el mantenimiento y transformación del mismo. Es decir, un acuerdo entre las elites y la sociedad civil -hoy dispersa-.
Pero, si se quiere hacer un buen pacto, que resuelva la frustración relativa en la sociedad, es clave hacerlo con y para la Sociedad Civil-aunque esté desparramada- y no para proteger los intereses de las elites políticas, económicas, religiosas o militares.
Por lo tanto, lo social es esencial en aquel Nuevo Pacto, entendido no sólo como lo referido a lo popular y distributivo en términos económicos, sino también en cuanto a lo productivo, lo político y lo cultural; pero sobre todo en cuanto a la participación de la sociedad en su totalidad en dicho proyecto.
Un Pacto Social, no es tal si se realiza entre las elites, en reuniones cerradas o en hoteles lujosos por un par de meses. Un pacto social es un proceso que incluye a todos los estamentos de una sociedad, es transgeneracional y está por sobre la ideología, la religión, la raza o cualquier diferencia.
En otras palabras, es momento que empecemos a construir nosotros -todos- el país que queremos...porque hace años ya que dejamos atrás la Colonia, cuando las plutocracias decidían por el resto. La gente si sabe lo que quiere, sólo hay que despertarla, hacerla hablar y escucharla.

domingo, septiembre 16, 2007

América Latina...reflexionado la Independencia

El 2010 Chile celebrará 200 años de su Independencia del otrora Imperio Español. Otros tantos países latinoamericanos también se aprontan a celebrar el bicentenario de su emancipación en fechas cercanas.
Tal como se planteó en el encuentro Lateinamerika Tag, en la Universidad de Frankfurt el año pasado -donde asistí como ponente- la pregunta central al momento de pensar hoy en nuestro continente es ¿Hacia dónde va Latinoamérica? ¿Hacia dónde vamos?
Podríamos sumarle ¿Qué queremos para nosotros, nuestros países, nuestros pueblos?
Es claro que los movimientos independentistas iniciados en el siglo XIX permitieron romper con un orden imperial envejecido y debilitado. Sin embargo este quiebre no fue radical en ningún sentido, puesto que aunque ya declaradas las independencias, en muchos países aún seguían operando las estructuras institucionales y sociales heredadas del tiempo colonial.
En este sentido, la ruptura con lo colonial comenzó y se desarrolló esencialmente en términos políticos -en cuanto al ejercicio del poder por parte de las elites en pugna- pero no institucionales, sociales ni económicos -el entramado más complejo de roer-.
Lo anterior ha marcado la historia de nuestros países y su desarrollo posterior en todo sentido, estableciendo las estructuras sociales, económicas, políticas y culturales de nuestros pueblos.
En muchos casos, como producto y herencia del tipo de elite que lideró la independencia en América Latina, y que posteriormente se sedimentó en el poder, dichas estructuras aún siguen existiendo en algunas regiones, a través de ciertas prácticas de claro raigambre colonialista, que se siguen ejecutando en muchos rincones de nuestro continente, e impiden un mayor avance.
Entonces, podríamos preguntarnos ¿Cuánto del antiguo orden aún existe en América Latina? ¿Cuán independientes somos a casi doscientos años de habernos liberado del yugo español?

domingo, septiembre 09, 2007

El negociador con las Farc ¿Qué piensa en realidad?

La influencia de Hugo Chávez en Latinoamérica - se esté a favor o en contra de ella- parece no ser menor en el último tiempo, sobre todo ahora que, bajo el beneplácito del propio presidente colombiano Álvaro Uribe, se le ha permitido al primero, asumir el rol de negociador con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).
La posición de mediador, en este caso puntual, no sólo implica el intercambio de prisioneros, sino también proyectar un nivel de diálogo y negociación en el tiempo, más allá del mismo trueque humanitario.
En este sentido, hasta el momento ningún actor -ni la Iglesia, ni Estados Unidos, ni las grandes ONG´s- han logrado establecer un diálogo sostenido entre el estado colombiano y la guerrilla, que permita un termino definitivo del conflicto, cuyo origen data desde hace más de 50 años.
La posición de Chávez en este sentido, es mucho más ventajosa que la de los anteriores "negociadores", no sólo por una cierta afinidad ideológica y política con las Farc, sino también por una postura similar frente a Estados Unidos y al propio estado colombiano.
Sin embargo, lo anterior no ha implicado impedimento para que el presidente venezolano negocie con su par colombiano y se posicione como negociador entre éste y las Farc, pero tampoco significa que Chávez apoye la política de Uribe.
En medio de las críticas a lo que algunos llaman una limpieza de imagen del gobierno de Venezuela -que tendrían un alto nivel de riesgo en términos de fracaso- existe una proyección política -aunque insospechada y para muchos irrisoria- que no ha sido considerada, incluso por el propio Chávez; la idea de la creación de una brazo político y electoral de las Farc, que operé en el sistema electoral e institucional colombiano.
Al modo de Batazuna en España, el brazo político de ETA, Chávez podría instar a la creación de uno similar para las Farc, a través del cual posicionar e insertar su ideal político en Colombia, sin alterar el juego electoral y partidario.
En este sentido, la creación de un brazo político de las Farc, no sólo significaría un triunfo simbólico y mediático para Chávez -y ahí sí que sería una propaganda enorme- como un actor de consenso en el escenario latinoamericano, sino también su inserción ideológica en un partido no venezolano, y por lo tanto, el inicio de la concreta internacionalización de su ideario bolivariano.
Al parecer Chávez está comprendiendo que una buena forma de sustentar su proyecto es atraer a sus vecinos a éste, no por la fuerza, sino a través de las urnas, en el juego político que tanto crítica.

jueves, agosto 30, 2007

Chile...país de polizontes

La mala distribución de la riqueza y la desigualdad han estado en la discusión pública por varias semanas bajo una idea central, el sueldo ético, que engloba y articula la mayoría de la demandas sociales que actualmente la difusa Sociedad Civil reclama. Sin embargo, el concepto puede perder su potente valor articulador, no por falta de legitimidad, sino por la actitud de polizonte de la mayoría de los ciudadanos.
En un artículo anterior explique el concepto de polizonte (freerider) -acuñado por Olson- en términos simples se refiere a quien trata de aprovecharse de los esfuerzos de los demás sin pagar el costo de la movilización colectiva.
Hoy, la mayoría de los ciudadanos y actores sociales -incluso políticos y empresarios- enarbolan el concepto del sueldo ético como máxima del compromiso social presente, pero bajo distintos criterios en cuanto a la génesis de tal apoyo y la praxis para su constitución como hecho social concreto.
En otras palabras, no existe conexión entre los medios y el fin que implica el uso del concepto Sueldo Ético como eje de demandas sociales. Como diría Gramsci, sólo se trata de buenas voluntades.
Así, algunos lo usan sólo como un criterio disimulado, ya sea para ganar adhesión política o para evitar el maltrato al Estado de Derecho y por ende a sus intereses particulares, pero en ningún caso como una idea articuladora de un medio de acción política para dar respuesta a las dichas demandas sociales que enmarca.
La política entonces, como un espacio exclusivo en cuanto al aspecto volitivo y de acción, se concibe -erróneamente- como un símil del ámbito diplomático, donde el stato quo se mantiene inalterado.
Este fenómeno de confusión, ocurre en la mayoría de la población, sin distinción de credo, ideología, raza, condición sexual, posición de clase, etc.
La mayoría de la Sociedad Civil -o lo que podríamos considerar como tal- ha demostrado actuar como polizonte en cuanto al tema de desarrollar un sociedad más justa a través de medios políticos.
Algunos por mantener el stato quo, otros por temor o por simple desinterés, pero parece que todos se quedan en buenos deseos.

martes, agosto 21, 2007

Si no hay conciencia, debe haber ley

El debate en torno al sueldo ético, ha ido dando paso a una serie de debates, declaraciones y también denuncias -como los últimos artículos en el diario La Nación- que no hacen más que reflejar que el problema de la desigualdad es real. Lo más importante de todo esto, es que permitirá a los ciudadanos comunes, ver quienes realmente tienen, no sólo la voluntad política sino también la conciencia, para querer cambiar la desigualdad social.
La desigualdad, tal como lo planteó Alejandro Goic, es concreta, de tal forma, que en muchos casos, deberíamos llamarla de otra forma -aunque a algunos quisquillosos no les guste la palabra explotación-.
En este sentido, el debate ha avanzado, se mantiene en la agenda, y ha quedado demostrado que no es necesario ser doctor en economía para darse cuenta que en Chile, la riqueza está muy mal distribuida.
Pero, por la complejidad del tema, han surgido diversas posiciones y debates, el más importante: si el Sueldo Ético es una cuestión de conciencia o una materia legal.
Es aquí donde la ciudadanía puede dirimir quienes quieren mantener el régimen de sueldos actual y los que buscan mejorarlos. Sin embargo, para distinguir, no deben basarse en criterios izquierda-derecha o empresario-trabajador, pues hasta eso está algo difuso.
El primer grupo, plantea que lo planteado por Goic es una recomendación, ni siquiera un llamado de atención, sino más bien un consejo orientador, y por lo tanto una apelación a las conciencias.
Como tal, no plantea obligatoriedad, sino que queda a la libertad de cada empleador.
El segundo grupo, plantea que es necesaria la legislación, puesto que la realidad chilena está demostrando que las conciencias no siempre escuchan, operan y actúan en favor del bien común. Por lo tanto, se hace necesario hacer que las conciencias sordas, escuchen, ya no a Goic, sino a la ley.
Las reacciones de los diversos sectores políticos han hecho que el Gobierno haya llamado a conformar una instancia transversal para que todos los actores involucrados puedan entregar sus puntos de vista acerca de cómo abordar el tema de los sueldos justos y éticos.
Se considera establecer un diagnóstico de la situación de empleo y sueldo de los ciudadanos y posteriormente considerar las propuestas.
Es de esperar que no nos quedemos solamente con un diagnóstico, que se puede establecer sin saber nada de economía.

martes, agosto 14, 2007

La Caridad Rentable

Hace tiempo que el concepto de caridad perdió su sentido como valor y se convirtió en un significante vacío, en un logo de fácil venta y publicidad.
Hoy la Caridad se ofrece, vende y compra como un producto. Ya no se adquiere ni se enseña como un valor humano y social. Se ha materializado en carteles, en pulseras fluorescentes de colores, en chapitas, y en costosas y lucrativas campañas publicitarias.
El caso de la Corporación del Niño Agredido muestra el lado más oscuro y extremo del "negocio" en que se ha convertido la Caridad.
Detrás de muchas campañas solidarias -no sólo desconocidas sino también algunas muy internalizadas en el colectivo- existen enormes intereses económicos, publicitarios y políticos involucrados.
Muchas cruzadas solidarias están hechas en favor de dichos intereses particulares -de quienes las publicitan, organizan, financian o dirigen- y no para quienes supuestamente fueron creadas.
El Logo de venta fácil
La Caridad se vuelve un negocio lucrativo en Chile debido a un factor esencial, su excesivo sobrevaloración en el discurso imperante y su concepción profundamente errada como valor y forma de acción.
Debido a lo anterior, la caridad se vuelva "La" forma de acción e intervención social y erróneamente reemplaza a la Política Pública, de Estado y a la Reforma profunda, efectiva y proyectable en el tiempo, a nivel social.
Por lo tanto, se estima equivocadamente, que la caridad puede solucionar los problemas sociales profundos como la pobreza, la drogadicción, los campamentos, u otros problemas, como el abandono de los menores. La Beneficencia es confundida con las Políticas Públicas y la Responsabilidad Social.
La gente, las empresas y los gobiernos, creen que la beneficencia puede poner fin a los campamentos, a la pobreza y una serie de problemas que aquejan nuestra sociedad.
Olvidan que ésta es sólo un paliativo, que construir una mejor media-agua no acabará con los campamentos, mientras esas familias y esos hijos, no reciban una educación y un trabajo que les permita romper las redes de pobreza.
Coherentemente con el discurso de la Caridad Rentable, quienes podrían cambiar todo eso, apelan y siguen apelando a la beneficencia como primer y único recurso.
Entonces, se hace muy fácil vender la caridad, publicitarla y lucrar a través de ella, porque se apela a un discurso internalizado y naturalizado. No se puede cuestionar ni criticar la caridad, aunque nos huela mal, aunque se sepa inefectiva, aunque sea sólo un placebo.
Y surgen los programas de ayuda, Hola...Aló, Buenas tardes...que publicitan mucho sus acciones, pero cuya proyección y efectividad en el tiempo son muy bajas.
¿Por qué ocurre esto?
Porque se apela al egocentrismo e individualismo del sujeto, para que diga: "Soy solidario, tengo mi pulsera fluorescente. Ya hice mi parte...nada más que hacer, estoy contento y satisfecho conmigo mismo".

lunes, agosto 06, 2007

La torta mal repartida y podrida...

La mala distribución de la riqueza es un tema que no ha sido considerado seriamente en nuestro país, y se ha visto opacado por la obnubilación que el discurso imperante produjo desde 1990 y que llevó a algunos a denominar a Chile como el jaguar de Sudamérica.
Es claro que la desigualdad económica, política, social y cultural en Chile es abismante. Para lo que sólo creen en los datos, las estadísticas y las cifras lo confirman e indican.
Así, en el 2003 el ingreso que capturaba el 10% más rico de los chilenos era 34 veces mayor que el que recibe el 10% más pobre.
La desigualdad se ve reflejada en diversas áreas y dimensiones de la sociedad, desde las ciudades, su distribución, su ornamentación, la planificación vial y de transporte de éstas, en las calles con muchos hoyos o sin ninguno, hasta en el acceso a Salud, Educación, Vivienda y Previsión.
En este sentido, Chile sigue siendo un país en extremo poco inclusivo, poco equitativo, clasista. En definitiva, sigue siendo un país subdesarrollado, donde la "torta" no sólo está mal distribuida sino que parece que se está pudriendo paulatinamente.
Las recientes movilizaciones de trabajadores subcontratados en Codelco, la empresa estatal más grande e importante, son el reflejo de un sistema desigual, cuyas fallas irán generando puntos de ruptura en el ámbito público y privado.
La falla va más allá del gobierno de turno y tiene su raíz en una estructura social y económica donde el valor trabajo parece no existir y el valor persona, tampoco.
Este problema debe ser visto por sobre apreciaciones ideológicas que inhiben el debate. Hablar de distribución es parte importante del desarrollo de un país.
Es decir, hablar de ella no significa estar ante un discurso de resentidos, comunistas, extremistas, o cualquier apelativo gratuito y poco serio que generalmente se usa, más aún si se considera que antes de Alejandro Goic, el padre Tupper, Francisco Javier Errazuriz e incluso Felipe Lamarca, habían planteado el tema de la desigualdad como el problema de Chile en cuanto al salto al desarrollo.
Sin embargo, la mala distribución de la riqueza es un problema que ni las clases políticas ni empresariales parecen asumir como importante y menos con la voluntad para afrontarlo.
Parece que olvidan que hay momentos en que la torta se pudre y el refrigerador que la mantiene caduca...
Lectura complementaria:Sociedad y Bienestar

domingo, julio 29, 2007

Trabajo sin trato ni buen trato

Foto: periodistadigital.
La polémica en torno a Codelco, ha revelado las desventajas del subcontrato a las que se someten miles de chilenos, no sólo en empresas públicas, sino también privadas, donde el trabajo es sin trato ni buen trato.
En cuanto a los últimos acontecimientos en torno al conflicto en Codelco y sus trabajadores, en el discurso imperante parece existir -sobre todo para la prensa, el gobierno y la oposición- dos tipos de trabajadores, los de primera clase -los contratados- y los de segunda, los subcontratados.
A los primeros se los ha utilizado* como el canon de legitimidad que tendrían los trabajadores en cuanto al derecho a tener representación y exigir a sus empleadores, lo que se traduce en que sólo los contratados directamente, tendrían tales derechos.
En cuanto a los segundos, sus demandas, organización y formas de representación han sido deslegitimadas mediante la apelación constante a la protección de los derechos de los primeros y la eventual ilegalidad de su huelga y sindicato, debido a su calidad de subcontratados.
Es decir, los contratados sí tienen derecho a la huelga, a organizarse, a exigir mejoras salariales, además de contratos más justos y adecuados, a sus empleadores.
A los subcontratados en cambio, en el discurso imperante, parecen negárseles todos esos derechos, incluso el de organizarse.
Literalmente, están en un limbo, en un espacio muerto entre la empresa contratista y la empresa a la que venden su trabajo, donde no tienen ningún derecho.
Los subcontratados, no sólo de Codelco, sino de las empresas de Retail, de centros de formación técnica, empresas de telecomunicaciones, son un grupo que no tiene a quién exigir mejores condiciones de trabajo y salario, buen trato, y buenos contratos.
Metafóricamente están en una oficina, donde lo pasean de una secretaria a otra, todas lavándose las manos cuando éste quiere agua, porque ninguna quiere hacer nada, pero ambas le exigen el máximo de paciencia y sudor.
Extrañamente, entre los argumentos - sumados a todo tipo de apelativos desde extremistas, comunistas, insurgentes- esgrimidos para cuestionar la validez de las demandas de los subcontratados y simultáneamente proteger la lógica de subcontrato -con claros ribetes de explotación- está el que la "buena imagen" de Chile, se puede ver afectada por los incidentes y movilizaciones.
La imagen es nada, la dignidad es todo.

jueves, julio 19, 2007

Razón práctica y Razón técnica

La razón puede ser tomada en dos aspectos, como razón especulativa y razón operativa, las cuales difieren según el fin.
“La razón especulativa difiere de la operativa por el fin al cual se dirige. La primera se orienta a la verdad, pretende saber para saber, contemplar la verdad por sí misma. La segunda se refiere a la obra, a la operación de una facultad distinta de la razón: pretende saber para obrar” (12).
Sin duda, la última está referida al uso práctico de la razón, a las obras que se deben hacer.
Sin embargo, dentro de la concepción de la razón operativa, entendida como aquella que se dirige a lo que es operable por el hombre y su razón, es decir, usado y moldeado mediante un acto que dicta como hacerlo, las cosas producibles, y no sólo permanecer en la especulación, se establecen dos conceptos:
La razón práctica, que apunta a la rectitud por la acción libre, en la recta voluntad y la obtención de un fin moral, eligiendo medios morales, y la razón técnica, referida al resultado y rendimiento recto con respecto a las obras.
Nos centraremos en la razón práctica, pues en ella radican los fundamentos para ver como la sociología política se torna una ciencia práctica en el paradigma clásico.
Considerando que hay dos formas de acción, las inmanentes y las transitivas, en las acciones humanas inmanentes, que “se ejercen dentro del sujeto mismo y en él permanecen” (13), se encuentra la clave para ver el ejercicio de la política como ciencia práctica.
Las acciones inmanentes, junto a las transitivas, que no consideraremos en la discusión, son sujetas a valoraciones morales.
Obviamente, en el ejercicio político son más importantes las inmanentes, pues un político amoral, que construye buenas carreteras, no es un buen político.
Por lo tanto, la acción práctica implican una adecuación al fin último de nuestros actos, es decir, que el sujeto mediante la acción práctica se hace bueno a si mismo (agere) y a sus obras (facere), a diferencia de la razón técnica, donde importa la virtud de la obra y no la del individuo.
Esto es clave en la composición de la sociología política como una ciencia práctica, pues está directamente relacionada con las posturas aristotélicas con respecto a la virtud del buen gobernante y la visión que se tenía de los políticos.
Si consideramos que “La razón práctica es una actividad regia que domina todos los actos de la vida. Mi existencia adquiere integración perfectiva en la medida en que todas sus energías quedan orientadas hacia el fin que hace -humano- al sujeto, un fin último” (14), debemos racionalizar que toda actividad política o de gobierno debería operar mediante este principio.
Toda la actividad humana se supedita a la acción política, estamos subordinados a la acción ejercida políticamente mediante el Estado, y partir de eso determinamos nuestra vida.
No podemos ir contra nuestra naturaleza política, todos somos animales políticos, por lo tanto operamos en el plano de lo político y esto implica la acción y no la contemplación en la polis o el cuerpo social.
Fragmento de Filosofía Política Clásica de Jorge Gómez A.
Bibliografía:
- La Metafísica, Aristóteles, Madrid, Colección Austral, 2000
- Política y Filosofía práctica, Hennis Wilhelm, Buenos Aires, Editorial Sur
- Reivindicación de la razón práctica, Cruz Cruz, Juan.
- Historia de la Teoría Política, Vallespín, Fernando, Madrid, Alianza Ed., 1993