Partidos políticos que se desmarcan de sus ideologías, de sus financistas, de sus antiguos líderes o ídolos, de sus antiguos compañeros o generales. Todo, en un constante flujo de afectos, alabanzas y odiosidades, temporales y eternas.
La política se mueve por los afectos, las pasiones, la sangre hirviendo, las leyes del hielo, los intentos por cálculos irracionales, desinteresados, por el bien común, los problemas reales de la gente, por la patria, el pueblo, la revolución, el stato quo, la paz, la guerra; o por la libertad y simultáneamente por la esclavitud económica, por la igualdad, y a la vez por mantener los privilegios.
Los partidos políticos chilenos, parecen "monos en cumpleaños", todo volando por los aires, monos disfrazados de lo que no son, otros tratando de rasgas vestiduras, algunos comiéndose toda la comida, otros tristes en un rincón, sin poder jugar porque los más grandes no los dejan...nunca.
La piñata, está al centro, y ya se la están peleando, algunos dicen que no la quieren, pero en realidad fueron a buscar una escoba para darle más fuerte. Unos monos, deciden irse a una mejor fiesta, les dan mejores dulces y la piñata es más grande.
La piñata, está al centro, y ya se la están peleando, algunos dicen que no la quieren, pero en realidad fueron a buscar una escoba para darle más fuerte. Unos monos, deciden irse a una mejor fiesta, les dan mejores dulces y la piñata es más grande.
Viendo todo esto, no me extraña que la UDI intente desmarcarse de los grandes empresarios, cuando estos le restriegan en la cara su relación más que simbiótica, imbricada desde tiempos inmemoriales.
Tampoco me extraña que algunos miembros de la Concertación no hayan apoyado al ministro Velasco en el proyecto de las Pymes, y que rompan las disciplinas. Hace tiempo la política dejó de ser disciplinada.
Afuera en la calle, el planeta tiene más grados que hace 30 años, y la Sociedad Civil, la gente, ve todo eso, y entonces, ya no quieren a los partidos, ya no quieren a los políticos.
Y luego se preguntan, por qué hay tanta desafección política.